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sábado, 20 de febrero de 2016

Denuncio a un peligroso asesino.

 Algo de lo que la humanidad puede congratularse, es de haber inventado un sistema que separa a las personas que significan un peligro para las demás. Los asesinos son delincuentes que deben ser castigados y apartados de la sociedad; sin embargo, aún y cuando exista una víctima, la línea que marca cuando no es culpa de nadie y cuando si, no siempre está muy bien definida.

Un sujeto que decide matar a otro, con el objeto de quitarle su cartera o su reloj, es claramente un asesino que lucra siendo un peligro para otros; debe estar en la cárcel. Sin embargo, hay casos, como por ejemplo en un accidente automovilístico, aún y cuando eventualmente hay víctimas, normalmente no se culpa al fabricante del coche por el lamentable accidente.

Tanto el asesino como el fabricante de autos, lucran y un tercero pierde la vida, pero la diferencia es muy clara.  La automotriz lucra porque ofreció un producto que trae beneficios; aún y cuando conducir trae sus riesgos, con las precauciones adecuadas, manejar resulta bastante seguro. El automovilista consciente de los beneficios y los riesgos, decide adquirirlo y lo usa de manera prudente, minimizando así el peligro de perder la vida. En el caso del asesino, éste lucra mientras su víctima pierde la vida; la víctima cayó inocentemente, en la trampa del agresor.

Desgraciadamente, hoy existe una industria que fabrica productos que se parecen mas al caso del asesino que al de los automóviles; me refiero concretamente al cigarro. En este caso, también, alguien pierde la vida, pero hay situaciones que lo diferencian de un producto lícito como el automóvil.

Los fumadores prueban el cigarro por primera vez, porque ven que otros lo disfrutan, sin embargo, lo único que disfruta el que fuma, es el alivio temporal de la ansia generada por la adicción a la nicotina. El beneficio que aparenta el cigarro es una trampa.

Las tres substancias mas adictivas que se conocen, son la heroína, la cocaína y la nicotina. Una vez usada cualquiera de ellas, la víctima ya la necesita y poco puede hacer para dejarla, la mente del usuario le juega trucos porque necesita más y más. El usuario de la nicotina, ya no tiene control sobre fumar ó no, tiene que seguir aún y cuando existen todas las evidencias que comprueban científicamente y sin lugar a dudas, que el cigarro mata, provoca cáncer, enfisema y otras enfermedades. El fumador lo sabe, pero es víctima de su adicción, poco está en sus manos.

El fabricante del cigarro sabe que vende un veneno, que la gente lo usa por primera vez porque se le antoja experimentar ese "gozo" que viven los adictos al fumar. El fabricante sabe que el cigarro es tremendamente adictivo y además lucra de todo esto. Con premeditación y plena consciencia, las cigarreras engañan, matan y lucran con esta práctica; a todas luces, un delito. 

Todo fumador ha tratado alguna vez de dejar el cigarro, pero la mayoría fracasa quedándose con un sentimiento de culpa por no tener la suficiente fuerza de voluntad. La mente adicta los engaña con triquiñuelas y vuelven a caer; a veces se imaginan que a ellos no les va a hacer daño ó se resignan diciendo que de todos modos se van a morir de algo.  

Seis millones de personas mueren al año, por el cigarro, diez veces más que las víctimas por violencia; incluyendo guerras, terrorismo y asesinatos. Además, por si fuera poco, por cada víctima que cobra el cigarro, hay treinta más que viven con una enfermedad consecuencia de dicha adicción.

El problema es que las empresas que fabrican el cigarro son enormes, completamente institucionales, cuyos dueños son fondos de inversión que solo buscan rendimientos por su dinero. Poco se puede hacer contra empresas que tienen un tremendo presupuesto para mantener un ejército de abogados dedicados a defender la sobrevivencia de la misma. Quinientos billones de dólares es la venta de cigarros, cada año en el mundo.

Todos tenemos a alguien querido que fuma ó que lo mató el cigarro; frustrante. ¿Que nos queda? Quedarnos con los brazos cruzados es convertirnos en cómplices de este crimen, es seguir viendo con impotencia como se muere gente cercana por esta injusticia. 

Personalmente, creo que no estamos perdidos. Yo tengo fe en que SI es posible lograr un cambio de tendencia. Mi propuesta consiste en dos acciones: 
  • Difundir la verdad, cambiar las campañas anti-tabaco por otras que exhiban públicamente por un lado el engaño con el cual la gente se engancha creyendo que el que fuma “disfruta” cuando la realidad es que solo alivia temporalmente su adicción y por otro lado, difundir también la forma en que se conforma esta manera ilícita de ganar dinero por parte de las cigarreras. 
  • Cabildear la implementación de un impuesto especial a la tenencia de acciones de empresas productoras ó comercializadoras de productos altamente adictivos y a la vez nocivos para la salud. Cualquier accionista de una cigarrera, deberá pagar cada año, un impuesto anual progresivo hasta llegar al 5% del valor sus acciones al erario público.
Este artículo lo escribo porque en la empresa donde trabajo, cada año llevamos a cabo campañas de salud, donde ofrecemos, entre otras cosas, técnicas y ayudas para que nuestros empleados dejen de fumar. Afortunadamente algunos lo logran, pero la mayoría no. Una de las personas que el año pasado participó, trató de dejarlo y no pudo, esta semana no se presentó a trabajar; tiene incapacidad de 28 días que normalmente se le da a los pacientes que reciben quimioterapia.





sábado, 6 de marzo de 2010

¿Será que la familia es cosa del pasado?

Es un hecho que ésta época no va a pasar desapercibida en la historia. Nos tocó vivir una serie de cambios muy acelerados y radicales, estamos viendo como se están cayendo estructuras que funcionaron muy bien durante siglos. Los avances tecnológicos están cambiando nuestra forma de vivir a una velocidad en verdad increíble. ¿A donde vamos a llegar? En verdad creo que nadie tiene la respuesta.

Los valores con los que nos manejamos, no se quedan atrás en cuanto a cambios. Esto se ha convertido un verdadero dolor de cabeza para escuelas y líderes comunitarios; para otros al menos tema de plática. No queda claro de quien es la responsabilidad. Siempre los mayores han dicho que la juventud está perdida, pero no creo que los cambios que estamos viviendo hayan sido tan fuertes en otra época.

Muchos dicen que se trata de un tema de falta de valores. Personalmente no estoy de acuerdo con esto. Lo que vivimos es mas bien un desbalance.

Por ejemplo: un hombre que está dispuesto a trabajar 10 ó 12 horas al día con tal de sacar adelante su negocio cuando las cosas están difíciles, refleja que para el, al menos su trabajo es valioso. Una mujer que está dispuesta a entrenar para hacer un maratón ó un triatlón, refleja, que el logro deportivo, le es algo muy valioso. ¿Cuántas señoras están dispuestas a someterse a tratamientos quirúrgicos con el único fin de resaltar su belleza? Para ellas, la belleza física, les es sin duda, algo muy importante. Todos estos casos no tienen nada de malo, son casos donde también hay valores, donde se refleja la laboriosidad, la tenacidad, la constancia, fortaleza y belleza entre otros. Insisto, no hay tal cosa como falta de valores.

Hoy nuestros hijos prefieren, en ocasiones, ir al antro y esto, aún y cuando nos cueste trabajo entenderlo, también refleja valores. La amistad, saber compartir y divertirse son cosas muy valiosas; el problema es cuando esto se presentan en un plano por encima de la salud o la familia. Estaremos, en ese caso, corriendo el riesgo de terminar pagando un precio, que no necesariamente queremos pagar.

Conozco varias personas que entrenando para una competencia, enfrentan una lesión; siguen entrenando lesionados y para ayudarles, existe además la medicina del deporte. Otros, hasta se inyectan analgésicos y cortisona; sabiendo, que con esto, están comprometiendo aun mas su salud.

Manejar un negocio tampoco es tarea fácil. ¿Cuantas noches nos ha quitado el sueño nuestro trabajo? Si hay un problema, nos quedamos trabajando, aún y cuando sabemos, que no hemos visto a nuestros hijos en todo el día. Defendemos nuestros intereses económicos con una pasión desmedida. Contratamos expertos para que nos ayuden en tan difícil tarea, tomamos cursos y viajamos a congresos. Aun y cuando el doctor nos ha dicho que debemos tomar las cosas con mas calma o terminaremos con un infarto, seguimos echándole tremendas ganas, como si la salud fuera algo a prueba de balas.

Por otro lado, vemos cada vez más parejas que deciden abandonar su proyecto de familia al primer conflicto. Estamos viviendo una época, como nunca, de abandonos, divorcios y rupturas familiares; vemos parejas que, en vez de luchar por su matrimonio, deciden, a la primera, terminar con su familia y buscar mejor suerte con otra persona. No creo que esto sea consecuencia de la cultura desechable en la que estamos viviendo, donde usamos las cosas y las tiramos cuando ya no nos sirven. Cuando se trata de cosas que si nos importan, como una meta deportiva o nuestro trabajo, luchamos sin límites, superamos grandes obstáculos, no tiramos la toalla tan fácil.

La pregunta es ¿Porqué estamos tan dispuestos a hacer tanto por una meta deportiva, por la belleza física y por nuestro éxito profesional, pero no tanto por nuestra familia? ¿Porqué hay gente que hasta compromete su salud física y mental por su trabajo ó deporte, pero no por su pareja? ¿Porqué se nos hace tan fácil hablar de divorcio y nos aferramos tanto a un negocio aún y cuando no nos está yendo bien con él?

La respuesta es: tenemos un «desbalance de valores».

La familia es la base de la sociedad. No hay acción más trascendente que podamos hacer, en éste mundo, que criar hijos de bien. Más que hacer millones de dólares y más que lograr terminar un maratón, el tener un hijo dentro de una familia, es algo que siempre llena de alegría a los padres. Lograr que nuestros hijos sean personas que lleven acciones a favor de su entorno o de la humanidad, aunque sea algo pequeño, es algo que trasciende, es algo que puede durar mucho más generaciones que el dinero que les dejemos. Por supuesto que también es importante desarrollarse física, mental y profesionalmente, pero jamás a costa de cosas que también nos importan. Si no le damos suficiente importancia a nuestra salud o a nuestra familia, podemos correr el peligro de comprometerla mientras estamos alcanzando otras cosas.

Pero, sigue la pregunta sin resolverse. Está bien, no es una falta de valores sino un desbalance, pero ¿de donde viene esto? ¿Porqué está mas prestigiada una mujer profesionista que la que prefiere no trabajar y mejor cuidar de su casa y de sus hijos? Si vemos la información con la que crecimos y la que están recibiendo nuestros hijos, no nos debería extrañar.

En nuestras escuelas, se nos repitió y se les repite a los jóvenes, una y otra vez la importancia de estudiar una carrera, de lo bueno que es llegar muy lejos profesionalmente. En los medios, se le da mucha importancia al gran futbolista, al artista del momento; el ídolo es el premio Nobel, el que logró hacer un negocio desde un garaje hasta convertirlo en un emporio. Jamás se le da, en las escuelas, tanta importancia a otras cosas que también son valiosas como a ser un buen padre de familia. ¿Cuantas veces se les dice en las preparatorias a los muchachos que formar una familia y criar hijos de bien es algo para lo que vale la pena luchar y para lo que deben prepararse? ¿Porqué no les damos a nuestros hijos en las escuelas herramientas para comunicarse en pareja y técnicas para educar hijos de bien? No estamos logrando transmitir adecuadamente el valor que en verdad tiene la familia.

La razón, podría ser, porque pensamos que estos son mensajes que deben transmitirse en el seno de cada familia. Los papás deberían ser los responsables de explicarles a sus hijos éstas cosas. Sin embargo, nosotros tampoco fuimos entrenados para ser papás. Creemos, a veces, que solo con el ejemplo, es suficiente, cuando no lo es. Estamos muy ocupados dedicados a nuestro negocio, a lidiar con los problemas cotidianos de una familia (a veces hasta rota o disfuncional), que no nos tomamos el suficiente tiempo para asegurarnos, a su vez, que para nuestros hijos, el cuidar de su salud y formar una familia, sea algo importante.

La importancia que tiene la familia, radica en que esta resulta la mejor forma de transmitir, a través de las generaciones, el aprendizaje sobre el mensaje de la vida y nuestra responsabilidad que tenemos con ella. Si todos asumiéramos nuestra responsabilidad ante el mundo y humanidad, si buscáramos la forma de hacer al menos una acción a favor de nuestro entorno ó nuestra gente, si nos aseguráramos que nuestros hijos aprendieran a hacer acciones de éste tipo y si a la vez, les enseñásemos a pasar este mensaje a la siguiente generación, estaríamos sin duda asegurando un mundo cada vez mejor.

Mi propuesta es: al igual que hoy en día se está hablando de implementar en el currículo escolar el tema de la salud para combatir la obesidad, también le demos importancia a temas tan trascendentes como la familia, los hijos y lo importante que es la participación de todos y cada uno para ayudar a mejorar el mundo en que vivimos. Debemos enseñarles como comunicarse en pareja, como establecer responsabilidades y objetivos en familia y como resolver los conflictos que siempre se presentan en todas las familias. Si comenzamos hoy a transmitirle éste mensaje a nuestros hijos en las escuelas, estaremos construyendo las bases de una sociedad más sana y estructurada para el día de mañana.

Nuestro mundo requiere de nuestra participación, no podemos seguir quejándonos sin hacer absolutamente nada al respecto. Mas que enfocarnos en lo mal que se encuentra nuestro entorno, prefiero pensar que hay una gran oportunidad de mejora, debemos comenzar por implementar propuestas que vayan alineadas en éste sentido.



miércoles, 27 de enero de 2010

Modernos pero gorditos

Hay que aplaudir la inciativa de nuestro Señor Presidente Felipe Calderón por el reciente Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria. Es evidente que el principal enemigo a vencer es el que genera la mayor cantidad de muertes en el país; esto tiene que ver con las enfermedades provocadas por la mala calidad de la alimentación y los malos hábitos. La obesidad y el cancer, son lo que mas nos mata a los mexicanos. Se trata de una cosa seria.

En Estados Unidos, hace algunos años, cuando se dieron cuenta que tenían este mismo problema en su país, comenzaron una campaña que promovía el deporte y la actividad física, así como los alimentos light, sin grasas ni azucar. ¿Cuál es el resultado? Por un lado se pusieron de moda este tipo de productos «dietéticos» y por el otro lado, mucho mas obesidad. Hoy hay mas obesidad y sobrepeso en los Estados Unidos que cuando iniciaron su programa. Si no queremos despertar dentro de 10 años con más obesidad de la que tenemos hoy en México, debemos hacer algo diferente a lo que hicieron nuestros vecinos.

Recordemos que estamos ante un problema muy serio (de las principales causas de muerte en México), la obesidad es quince veces mas peligrosa que la inseguridad y el crimen. Otros países han fracasado en sus esfuerzos por resolverlo y hoy, en México, estamos empeorando a pasos agigantados. Algunos dicen que es porque estamos cerca de los Estados Unidos; es un hecho la cercanía, pero pero ésto, por sí solo, no es un factor condicionante. Canadá lleva mas tiempo que nosotros conviviendo con los Estados Unidos a través de un tratado de libre comercio y su índice de obesidad es la mitad que el de México y el de Estados Unidos. Canadá tiene el promedio mundial de obesidad que es el quince porciento, México y Estados Unidos arriba del treinta porciento. Paises como España y Francia, donde el deporte nacional es la comida, tienen una población mas delgada, comparada con nosotros.

Siempre han existido los gorditos en nuestro país, pero antes no eran ni tantos ni tan obesos. Si bien es cierto que la obesidad se triplicó en treinta años, realmente el crecimiento importante se dió de 15 años a la fecha. Yo no creo que la causa de la obesidad sea lo que dice nuestro Señor Presidente: «Vitamina T» (tacos, tortas, tostadas, tlacoyos y tortillas). Ésto lo venimos consumiendo desde siempre y antes no eramos tan gordos. Basta ver algunas fotos de nuestras familias de antes de los noventas, para darnos cuenta que nos parecíamos físicamente mas a los europeos que como hoy en día a los norteamericanos.

A mi me llaman la atención un par de cosas sobre el asunto: ¿Porqué México y Estados Unidos estamos en primer lugar de la tabla de obesidad? ¿Que tenemos en México y en Estados Unidos que no tienen los demás países del mundo? Lo segundo que me parece interesante es: El índice de obesidad en México se duplicó de 1995 a la fecha. ¿Que está pasando hoy en México desde hace unos pocos años que no pasaba antes? ¿Como ha cambiado nuestra dieta y nuestras costumbres de quince años a la fecha?

HORMONAS RECOMBINANTES
Hace precisamente 15 años, se aprobó en los Estados Unidos, un producto novedoso para lograr que las vacas produzcan mas leche. Se trata de una inyección, que se les aplica a las vacas llamada rGBH (Hormona recombinante de crecimiento bovino, rGBH por sus siglas en inglés). Aún y cuando no se ha comprobado que la leche producida por estas vacas contenga suficiente cantidad de hormona como para hacerle daño a la gente, tampoco se ha hecho un estudio serio que compruebe lo contrario. Es un hecho que no solo contiene trazas de dicha hormona, sino que en México y Estados Unidos, donde esta práctica se encuentra permitida, somos mas obesos que el resto del mundo; Canadá, Asia y Europa, donde no está permitido, no lo son tanto.

Las vacas inyectadas con esta hormona, no solo producen más leche, sino que además, se les inflaman e infectan las ubres; a esto se le llama «mastitis»; enfermedad que es tratada con antibióticos. La leche que con tanto orgullo damos a nuestros hijos, porque pensamos que es algo sano, contiene trazas de hormonas, antibióticos y pus (a menos que decidamos darles leche orgánica).

PRODUCTOS PROCESADOS
No es lo mismo comer frutas y verduras frescas que enlatadas. Por ejemplo, un jugo de naranja envasado, no contiene las enzimas ni nutrientes que tiene un jugo de naranja exprimida. Una salsa mexicana enlatada, no es lo mismo que una salsa de molcajete, sin conservadores, elaborada con productos frescos. Sin embargo, ¿quien tiene tiempo hoy en día de exprimir una naranja? Es mucho más fácil y rápido abrir una lata de salsa roja, que ponerse a hacer una salsa de molcajete (y andar probando si le falta sal, chile o si el tomate resultó mas bien demasiado maduro).

PRODUCTOS GENÉTICAMENTE ALTERADOS
A diferencia de hace 15 años, hoy los supermercados prefieren vender frutas y verduras genéticamente modificadas. Esto es por el hecho de que estos productos duran mucho mas tiempo en el anaquél del distribuidor y resultan mas agradables para la vista del consumidor (están mas grandes y perfectas). Para el supermercado es mucho más conveniente poner un jitomate transgénico que dura el doble y no se pudre, que un jitomate natural que, además de que se mayuga más rápido, no es tan vistoso (es mas pequeño y tiene ciertas imperfecciones). ¿Porqué dura más el genéticamente alterado en el anaquel? La respuesta es simple: las bacterias, insectos y gusanos que normalmente las atacan, no lo hacen porque o no los nutre o les da asco. Hoy nuestro tradicional pan y tortillas, están hechos con trigo y maiz genéticamente modificado y por supuesto que tiene diferentes características nutricionales que las que tenían antes de que se comenzara con ésta práctica; estas características son convenientes para el productor y el distribuidor, pero no necesariamente para la salud del consumidor.

CULTURA
Hoy vivimos con prisa, corremos y solo vemos como llenar el buche lo más rápido posible; Fast food porque time is money. Esto explica el porqué preferimos comer comida industrializada y con concervadores, que comida fresca y hecha en casa. Esto es parte de la cultura que estamos absorbiendo de los Estados Unidos, no tiene nada que ver con nuestras costumbres mexicanas y no es para nada sano.

PROPUESTAS
PRIMERA: Debemos darle al consumidor el derecho a estar informado y por lo tanto a escoger lo que come. Para lograrlo, debemos asegurarnos de que todos los productores de comida genéticamente modificada o de comida que contenga hormonas y concervadores en alguna parte de su proceso, lo indiquen claramente. Estos productos deberán llevar una etiqueta que diga claramente algo así como: «Leche proveniente de vacas tratadas con hormonas artificiales» o que diga «Alimento proveniente de semillas genéticamente modificadas», o «Este producto ha sido tratado y contiene concervadodres. Su valor nutricional no es equivalente al de un alimento similar sin envasar».

SEGUNDA: Demos llevar a cabo estudios serios para determinar los factores que han provocado la variación en el índice de obesidad. Para esto, deberemos tomar en cuenta las evidencias que existen sobre los efectos en el mexicano por el uso de hormonas, concervadores, alimentos procesados y genéticamente modificados en nuestra dieta.

TERCERA: También debemos promover y apoyar los cultivos caseros, individuales y particulares así como los ranchos que se dedican a los cultivos y productos orgánicos y tradicionales. Debemos apoyar a que la gente consuma alimentos orgánicos y de paso, recuperar nuestra tradición mexicana.

Todo esto es algo que las empresas como Monsanto, que producen las semillas genéticamente alteradas y que introdujeron la rGBH, jamás van a aceptar y por supuesto, se defenderán a capa y espada. Invertirán, como lo han hecho en otros paises, recursos millonarios en cabildeo, campañas para confundir a la gente y sobornos. Ellos siempre defenderán la productividad y dirán que la gente es gorda por tragona y floja. En Canadá fué muy sonado el caso cuando Monsanto fué multada por un millón y medio de dólares por intento de soborno a sus autoridades de salud; sus productos no fueron autorizados, y hoy no tienen nuestro problema de obesidad.

Es momento ponernos a pensar: ¿A donde vamos? ¿Que pasó con esa costumbre de preparar la comida en casa y darse tiempo para comer en familia? ¿Es mejor producir más para ganar más, aún y cuando ésto afecte la salud de millones de personas?

Yo soy de la idea de rescatar nuestras tradiciones y costumbres mexicanas y de evitar ciertas prácticas exranjeras como lo es el hecho de justificar las cosas solo porque son más eficientes.



sábado, 28 de noviembre de 2009

¿Que nos preocupa?

Si lo que queremos es que no nos dé Influenza, pues hay que seguir los consejos lavarse las manos, , no saludar de beso, comer frutas y verduras, etcétera. Si lo que queremos es que no nos asalten, pues lo que hay que hacer es cuidarnos de no sacar dinero en efectivo del banco, no andar con relojes costosos en la calle, y salir lo menos posible de nuestras casas.
Pero si lo que queremos es proteger nuestras vidas, pues lo que tenemos que hacer es ver que es lo que más las amenaza. Ciertamente lo que mas amenaza nuestras vidas, no es ni la influenza, ni el crimen, sino el cancer, la obesidad y los accidentes automovilisticos. La primera causa de muerte es por causas del corazon, pero en gran parte éstas pueden ser consideradas "causas naturales" ya que éstas son "paros cardiacos" que se presentan principalmente en personas de más de 70 años.
Si quitamos todas éstas "causas naturales", nuestro mayor peligro es el cancer, la obesidad y los accidentes automovilisticos.
Nadie tiene la vida comprada. En cualquier momento nos puede caer un avión encima, nos puede atropellar un coche ó caer una bala perdida, pero si nos queremos cuidar, pues debemos tratar de disminuir nuestros mayores riezgos. Lo que más ayuda para bajar nuestro riezgo , en vez de lavarse las manos ó no sacar dinero en efectivo del banco, es dejar de fumar, comer frutas y verduras frescas, bajarle al estrés, evitar alimentos concervados, fritos, y carne roja. También hay que evitar manejar cansados ó bajo la influencia del alcohol.
Mi pregunta es ¿porqué se le invierte tanto a la publicidad de la influenza? El cancer y la obesidad son cada uno de ellos por separado 500 veces mas peligrosos que la influenza y 25 veces más peligrosos que una bala. ¿porqué la Secretaría de Salud en vez de promover que la gente coma sano está obsesionada en que la gente se vacune y se lave las manos?
Honestamente, las únicas dos explicaciones lógicas son, ó se trata de un gran negocio para alguien, ó se trata de algo que puso de moda.
Empresas como Novartis cuya acción ha aumentado de precio 53% desde la aparición del virus en Abril, ha permitido a la empresa aumentar su valor de capitalización alrededor de 40 billones de dólares, de igual manera Glaxosmithkline otros 30 billones de dólares, y habría que tomar en cuenta las ganancias de otras farmacéuticas que también fabrican la vacuna como SanofiAventis o AstraZeneca, entre otras.
Otra explicación es el tremendo rating que generó la influenza en los medios de comunicación lo que les permite a éstos cobrar más a los anunciantes al tener más gente escuchando las noticias.
Una forma práctica de entender éstas cifras es si uno se hace estas dos preguntas: ¿cuantas personas conociste que murieron de alguna forma de cancer? y luego ¿cuantas personas conociste que murieron de influenza?
Si acaso 1 de cada 2,500 personas tiene un familiar, amigo ó conocido que murió de influenza este año, en cambio, 1 de cada 4 personas era familiar, amigo ó conocido de alguien que murió de cancer éste año.
Una persona que fuma pero se lava las manos para evitar la influenza, es como si no sacara dinero del cajero para que no lo vayan a asaltar, pero saliendo cruza un eje vial con los ojos cerrados.
¿donde está el peligro?
¿de que nos debemos cuidar?



viernes, 4 de septiembre de 2009

Vivimos en una sociedad moderna


Carlos Romano

Tenemos oportunidad de controlar muchas cosas que hace tan solo un siglo eran impensables. Algunos cambios han resultado traer consecuencias negativas, como la cultura de lo desechable que hoy en día genera grandísimos problemas ambientales. Otros cambios sin duda son a todas luces positivos, como las vacunas que han evitado muertes en niños por epidemias. En el pasado, continentes enteros eran arrasados por enfermedades hoy extintas gracias a los beneficios de vivir en una sociedad moderna.

Hay cosas que no nos hemos puesto de acuerdo de si resultaron positivas ó negativas, los debates no terminan, hay personas que viven clavadas en la nostalgia pensando que todo lo de antes era mejor, otros piensan que si es nuevo, es mejor simplemente por el cambio ó por ser diferente a lo de siempre.

Hay un asunto que tenemos controladísimo y que nos vanagloriamos de haberlo superado, pero que no termina de convencerme. Se trata del control de la natalidad. Es un tema tan aceptado en nuestra sociedad occidental que ni tan siquiera se pone en duda, sin embargo, solo por jugar un poco con las ideas, vamos a profundizar un poco en el tema.

La libertad que le trajo a las mujeres el uso de la píldora, es un beneficio a todas luces. La píldora da oportunidad de desarrollarse profesionalmente a una mujer, de dedicarse mejor a menos hijos, mas tiempo para el ocio, ejercitarse físicamente, estudiar, divertirse.

Con el objetivo de que la capacidad de las familias no sea rebasada por la cantidad de hijos que tiene, con la intención de que los paises no sean rebasados por la explosión demográfica, con la idea de que ya no hay espacio para tanta gente en el mundo y de que nos vamos a acabar los recursos naturales, el uso de métodos anticonceptivos muy eficientes es hoy en día completamente aceptado y visto siempre como algo a todas luces positivo. Hoy las familias planean cuantos hijos quieren tener, pocos hijos para darles mucho, cuando uno tiene pocos hijos, uno tiene oportunidad de darles mas atención a cada uno. Las mujeres pueden hoy ejercer plenamente la liberación femenina siendo que los hijos eran su principal obstáculo. Hoy las parejas que no quieren tener hijos, optan sin problema por no hacerlo, con el beneficio adicional de que si ambos son profesionales, tienen un doble ingreso y sin el gasto que implica criar hijos. Los “Dinkies” (double income no kids) disfrutan de esa libertad que significa para ellos el poder tomar vacaciones sin tener que esperar a que no haya escuela, el poder salir ó llegar a casa sin el pendiente de que los niños están solos, etc..

Eso es modernidad.

Sin embargo como todo, nuestras acciones traen consecuencias, hay un precio que debemos pagar, y si no vemos ó no tomamos en cuenta las consecuencias, corremos el peligro de estar generando un costo que no necesariamente estamos dispuestos a pagar el día de mañana. Me refiero a que el control de la natalidad está provocando consecuencias que no necesariamente hemos tomado en cuenta, y pueden ser negativas.

Vamos a comenzar con las que ya estamos hoy en día viviendo.

Primero, las económicas. En México por ejemplo, de manera tradicional, y por siglos, el mejor seguro de retiro de las parejas eran precisamente sus hijos. Sin contar con un sistema eficiente de pensiones, las familias siempre contaron con la unión familiar para darle lugar a los viejos en el seno de la misma familia y con el apoyo económico de una fracción del ingreso de los hijos (cuando son muchos hijos, los padres siempre tienen un papel activo, y entre todos se van ayudando para aportar en lo que pueden para mantenerlos, ya sea con tiempo, lugar donde puedan vivir, ó dinero). Por el contrario, las familias modernas muchas tienen uno ó dos hijos, alguno que talvez se fue a vivir al extranjero. No quiero ver el momento en que toda la carga de cuidar y mantener a los padres le caiga a uno solo de los hijos.

En Europa y otros paises que tienen sistemas de pensiones muy desarrollados, tienen el problema de que los viejos son tantos en comparación con los jóvenes trabajadores que la carga impositiva a la clase trabajadora es tremenda.

Otro punto de vista difrerente al económico, es el problema poblacional que está generando la falta de jóvenes. En sociedades desarrolladas como Europa ó los Estados Unidos, donde el control de la natalidad está muy arraigado, existe un magnífico nivel de vida en general de la población. Los negocios que requieren mano de obra, no encuentran suficiente gente para cubrir las vacantes, éstas son cubiertas por inmigrantes. Personas que vienen de otros paises, con cultura, idioma y niveles educativos diferentes. Esto genera problemas de integración, crimen, discriminación y pérdida de identidad.

Un Alemán quiere en sus fábricas a los turcos, un americano quiere en sus negocios a los mexicanos, porque trabajan bien y ganan menos, pero no necesariamente estará igual de contento al tener a uno de ellos de vecino ó yerno. Cuidado, el enfoque de mi comentario aunque lo parezca, no es racista. A lo que me refiero es que es mucho más fácil relacionarse socialmente con gente que habla el mismo idioma que uno, que tiene el mismo nivel cultural, que tiene el mismo nivel educativo, raices, historia, religión, valores, etc… En los negocios, las reglas son otras. Con que la persona pueda hacer el trabajo y me cobre poco, no me importa si estudió en mi misma universidad ó si habla chino. Pero ahí está la incongruencia, porque finalmente esos inmigrantes que tenemos que contratar van a tener que vivir relativamente cerca de los demás.

Si el control de la natalidad no fuera visto en nuestra “moderna” sociedad como algo tan positivo, seguramente habría muchos más jóvenes necesitados de trabajar, y puestos no ocupados por madres que estarían atendiendo a mas bebés.

Pues sí, ahora es el momento en el que las feministas ya esán interesadas en éste artículo porque están viendo a quien atacar (a mí).

Yo le puedo decir a los que no tienen hijos, que no existe mayor satisfacción en la vida que tener hijos y verlos crecer. No conozco a nadie que se arrepienta de haber tenido un hijo, el amor a un hijo es algo muy profundo, un hijo es algo por lo que uno sí daría la vida sin pensarlo dos veces.

Para entender mejor el punto que intento transmitir, quisiera remitirme a los extremos. Tuve oportunidad de visitar la ciudad de Bnei Brak en Israel, donde sus habitantes, judíos ortodoxos, no creen en el control de la natalidad. Como en todos lados, también tienen sus problemas, algunos muy graves, pero algo que llama la atención, es la evidente ebullición y bonanza económica local que se ve a todas luces aún en tiempos de crisis. Por un lado, conforme los hijos van creciendo y van queriendo formar su hogar, van teniendo demanda de lugares para vivir, cosa que como el espacio en esa ciudad es limitado, el costo de las propiedades se ha disparado muy por encima de otras zonas. Esto ocurre en prácticamente todas las ciudades pero en lugares donde la explosión demográfica es grande, esto se dá con mayor fuerza. Por otro lado, los negocios tradicionales tienen mayor oportunidad de desarrollarse ya que su mercado objetivo siempre se encuentra en crecimiento. La ebullición de los comercios es algo muy palpable, y yo lo atribuyo al continuo crecimiento de la población donde se encuentran.

Si fuera verdad lo que yo digo, si realmente es tan malo prevenir tener más hijos, ¿Porqué ha tenido tanta difusión y fuerza el control de la natalidad? Pues primero porque resulta conveniente. Por supuesto que resulta ser más cómodo en primera instancia el tener pocos hijos, la verdad es que criar hijos no es tarea fácil, es más llevar una familia es algo que a uno lo consume, y no se diga a las mujeres que sufren un deterioro físico con uno por uno de los hijos que dan a luz. Suena atractivo para algunas mujeres concervar su figura, y para otras, talvez prefieren en vez cambiar pañales, sentarse una tarde a leer un buen libro, de repente dan ganas de sentarse a ver la tele sin que ésta haya sido secuestrada por los hijos que prefieren ver caricaturas. Criar una familia no solo no es fácil, sino que se trata de una tarea intensa, pero por otro lado, uno si puede llegar al hastío por no hacer nada, por el vacio. Los hijos siempre lo tienen a uno ocupado, obligado, y hasta cansado, pero con ese cansancio que sabe a trabajo bueno. Uno realmente está sacrificando la vida de uno, a favor de la de los hijos de uno, pienso yo que es una tarea trascendente.

Los gobiernos prefieren confundir a la población haciendoles creer que los problemas del país son resultado de la misma población que se reproduce demasiado rápido. Es como pensar que un negocio ineficiente da mal servicio a sus clientes por culpa de los mismos clientes simplemente porque son demasiados. Los gobiernos tienen la responsabiidad y deben encontrar formas para ser eficientes y poder atender a una población en crecimiento.

La contaminación ambiental y la extinción de las especies, no es resultado de la explosión demográfica, sino de nuesra falta de cultura ecológica, por falta de orden, por falta de conciencia. Podemos ser más inteligentes y en vez de tirar la basura y enterrarla, comenzar a reciclarla, reusarla y reducir el consumo de materiales y empaques.

Thomas Maltus que vivió en el siglo 18 y 19, desarrolló una teoría que obtuvo mucha fama, en la que decía que la población crece de manera geométrica y los recursos (comida), crecen de manera aritmética, por lo que auguraba una catástrofe por falta de recursos. El tiempo comprobó la falacia y su teoría dejó de tener sustento ya que él no consideró un factor importante que consiste en que cada una de las personas (que son parte del crecimiento geométrico), tiene una cabeza y dos manos con capacidad de producir, por lo que mientras la población crece de manera geométrica, también la producción crece de manera geométrica.

Tambien hay que tomar en cuenta que los anticonceptivos también son un negocio. Solo en los Estados Unidos 7 billones de dólares se gastan anualmente en anticonceptivos, esto repartido entre un puñado de farmaceuticas interesadas en hacer cada vez mas negocio, mismas que también están interesadas en que los anticonceptivos sean aceptados generalmente como un producto de primera necesidad.

Por otro lado, también hay que considerar que hay culturas que no aceptan el control de la natalidad, y que además conocen éste “talón de aquiles” que tiene la sociedad occidental, por lo que usan su propia explosión demográfica como un arma para imponer su modo de vivir. Si paises completos siguen con la idea de no tener ó tener muy pocos hijos, y siguen importando gente de otros paises, pues su cultura simplemente va a desaparecer muy pronto y el mismo país que ellos construyeron, en pocos años estará habitado por personas de otros paises, religiones y culturas (no por hijos).

Uno dice que ya somos muchos y que ya no cabemos, seguramente pensando en una escena como la estación del metro en Pino Suarez a las 8:00 de la mañana o pensando en las filas que uno tiene que hacer en el periférico a la altura del entronque con el Estado de México por las tardes, ó cuando hay cortes del suministro de agua potable en la ciudad. Sin embargo esto no es más que un problema de falta de eficiencia por parte de nuestros gobiernos de implementar la infraestructura suficiente para atender éstas necesidades.

Mi propuesta consiste en que no abusemos de los metodos de control de la natalidad. No propongo que las familias se llenen de hijos y que si tienen 10 mejor, sino que en vez de tener 2 hijos, las familias opten por tener 4. En vez de 4, talvez 6.

Lo primero que viene a la mente es ¿cómo le voy a hacer para pagar su colegiatura y sostenimiento? Pues la respuesta es que cualquier sacrificio que uno tenga que hacer para criar a los hijos, vale la pena. Uno simplemente puede bajarle al nivel. Esto es, que si uno necesita una casa más grande y uno vive en Interlomas, pues uno se podría ir a vivir a Irrigación ó a otra zona menos costosa para así tener el espacio suficiente. Lo mismo es con la escuela, si no alcanza, pues uno podría mandarlos a estudiar a una escuela mas económica.

Hay dos maneras de ver a las personas que habitamos éste mundo, una de ellas es como depredadores y la otra es como aportadores.

Yo soy de la idea de que cada persona es diferente, valiosa y tiene no solo capacidad para aportar algo sino también el derecho a tratar de aportar. Es por eso que no somos quienes para decidir si vamos a disminuir ó no la población en el mundo. Aún y cuando sea algo "limpio", hay que entenderlo, lo que estamos haciendo es precisamente aniquilando así nuestra cultura, y con eso les estamos cediendo a otras el mundo de nuestros hijos