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miércoles, 3 de enero de 2018

Cuatro pasos para que los gobiernos ganen la guerra a las criptomonedas

Los gobiernos tienen dos facultades fundamentales que los mantienen en el poder. Uno es el monopolio para el uso de la fuerza y el otro es el monopolio para la emisión del dinero. De esta forma, en una mano tienen la zanahoria y en la otra el palo que son las riendas con las que se maneja un país.

A pesar del escepticismo que todavía tienen algunos,  las criptomonedas amenazan la subsistencia misma de los gobiernos porque inciden directamente sobre los bancos centrales retirándoles el señoreaje y el poder que genera la emisión de la moneda en curso. Por otro lado, el hecho de que las autoridades no tengan visibilidad del destino de los fondos transferidos a través de monedas virtuales, les quita, además, una forma de defensa, que todo gobierno necesita, para neutralizar el uso de la fuerza no autorizada (financiamiento al terrorismo u otras actividades ilícitas). Un ejemplo de esto, es como Corea del Norte, evade, con el uso de las criptomonedas, el bloqueo económico que le aplica la comunidad internacional. Pyongyang, haciéndose de Bitcoins, puede adquirir ojivas atómicas y otras tecnologías que pueden ser usadas para fines distintos a los que la comunidad internacional aprueba, así como evadir, en general, las sanciones que se les pretende aplicar.

Varias estructuras, que en su momento fueron muy poderosas, con el advenimiento del internet se tuvieron que reinventar y tomaron una dimensión distinta; la industria de la música, las editoriales y los medios de comunicación, son ejemplos de como el internet empodera a la gente quitándole fuerza a un oligopolio. Hoy la gente intercambia música, noticias, películas y demás contenido, sin necesidad de pasar por un criterio que responde a intereses particulares. El dicho dice “...el poder corrompe y el poder absoluto, corrompe absolutamente...”, todas estas industrias tenían, en su momento, su cuota de poder y de corrupción muy bien establecidos, tal y como hoy lo tienen de una forma u otra la mayoría de los gobiernos. Los nuevos esquemas peer to peer, permiten a la gente atender sus necesidades sin pasar por las estructuras de poder que durante décadas tuvieron el control. Recientemente, las criptomonedas permiten a la gente intercambiar un valor monetario de forma peer to peer, sin necesidad de los bancos para llevar las cuentas ni de los gobiernos para emitir la moneda.

Por si fuera poco para los gobiernos y para complicarles aún mas el panorama, hoy muy pocos ciudadanos en el mundo, se sienten realmente orgullosos ni por lo menos satisfechos con su gobierno. En Brasil, Argentina, Guatemala, Perú, Ecuador y otros países, están llevando a la cárcel a sus ex-gobernadores. ¿Porqué será que decenas de países tienen un índice de aceptación de sus presidentes por debajo del 30% cuando el pueblo mismo los eligió democráticamente? El Brexit, la intención de separación de Cataluña, la popularidad de candidatos que proponen destruir todo lo establecido como Trump ó AMLO, cada una de estas situaciones, tiene su respectiva explicación; es mas fácil entender lo que está pasando si asumimos que el esquema que hoy usamos para gobernarnos, ha alcanzado ya su nivel de obsolescencia. El gobierno, como lo conocemos, hoy resulta anacrónico, obeso, torpe y decadente; está en un muy buen momento de reinventarse. Al igual que con el internet todas las estructuras de poder están siendo amenazadas por esquemas novedosos, con la tecnología actual, se abre un espacio para esquemas disruptivos de gobierno.

La disyuntiva está en que visto por el lado de los que sustentan el poder ó tienen nexos políticos, esto es una peligrosa amenaza al status quo, pero visto por el lado del ciudadano común, el cambio suena muy atractivo. El recuperar de regreso, quitándole a los gobiernos el control de nuestras vidas le llama la atención a muchos; esa es la mística de las criptomonedas y el porqué han tenido tantísimo éxito.  Ha llegado el momento de organizarnos con  estructuras esbeltas y transparentes por diseño, que tengan en su esencia mecanismos de operación y control, ágiles, flexibles y con el poder real distribuido entre el mismo pueblo en vez de entre unos pocos; una verdadera democracia y sin necesidad de una burocracia para ejercerla. Hoy, con el internet y la tecnología del blockchain, esto ya no es un sueño; se trata de algo que finalmente es factible.

La razón por la que propongo éste plan de defensa para los gobiernos en contra de las criptomonedas, es porque considero que lo que mas conviene, es un “aterrizaje controlado”, un cambio suave, planeado y cuidando los efectos colaterales. Los cambios bruscos no siempre son lo mas adecuado; hemos visto un sinnúmero de situaciones en las que la medicina resulta peor que la misma enfermedad.  Nadie quiere una crisis que desate situaciones violentas, que mande a la calle a nadie ni que se genere escasez o hambruna.

Para que los gobiernos compren tiempo en lo que, como sociedad nos reinventamos, deben llevar a cabo los siguientes cuatro pasos:

1.    Formar un frente común entre las principales economías del mundo en contra de las criptomonedas.
El problema es bastante mas complicado como para que un solo país pretenda resolverlo por sí mismo. El gobierno chino decretó recientemente una prohibición hacia las criptomonedas cerrando los exchanges (casas de cambio de criptomonedas), sin embargo, lo único que provocó, es el establecimiento de un mercado informal. El mercado chino de criptomonedas funciona ahora con algunos que las adquieren en Japón, Corea del Sur o en Hong Kong y las venden a través de mensajes de texto en China. No se puede tapar el sol con un dedo.

Japón, Estados Unidos, Inglaterra, Rusia, China, India, Corea del Sur, la Unión Europea y otros países que acepten integrarse al proyecto, deben cerrar filas, unir fuerzas y organizarse para atender juntos este gran problema.  Una vez formado un frente común, los siguientes pasos se deben dar en coordinación entre ellos.

2.    Comprar el circulante total de las 10 principales criptomonedas y otorgar una amnistía fiscal a los ingresos generados.
Aún y cuando las monedas virtuales tienen cada vez mas valor, aceptación y poder, todavía son de un tamaño bastante manejable; si no se les pone un alto y pronto, seguirán tomando mas y mas fuerza hasta que sean mas grandes que los mismos gobiernos.

Con solo 500 billones USD (miles de millones de dólares), se le da un muy buen “mordisco”  al mundo de las criptomonedas comprando el valor total de las 10 principales. Este monto, comparado con la masa monetaria en circulación ó la deuda global, no es nada. Por ejemplo, el dinero total en circulación en el mundo, es de $90 trillones (miles de billones) de dólares; la deuda global es de $215 trillones de dólares y el mercado mundial de derivados (futuros, opciones, swaps, etc..), es de $544 trillones.  El valor total de las criptomonedas es menos de la milésima parte de eso (nada).

El mecanismo para ejecutarlo, podría ser el siguiente:
a.     Se fija un precio en moneda oficial (fiat money) para cada una de las 10 criptomonedas mas importantes, por ejemplo $15,000 dlls por Bitcoin, $800 por cada Ethereum, etc....
b.     Se fija una fecha límite para que estas puedan ser intercambiadas por dinero oficial; después de esa fecha, caducará la oferta (ejemplo 31 de mayo del 2018).
c.      El dinero obtenido por la venta de criptomonedas a través de éste esquema, será libre de impuestos ó con una tasa impositiva muy baja, es decir, una especie de “amnistía fiscal” que servirá de aliciente para que el valor generado con las criptomonedas regrese a la economía formal.
d.     La ejecución de este proceso, se le podría otorgar, a modo de “concesión” a los exchanges (o casas de cambio para criptomonedas) que hoy existen y operan bastante bien.
e.     Los gobiernos asociados emitirán moneda, deuda ó el mecanismo que corresponda para adquirir las criptomonedas, sacarlas de circulación y así regresar el problema a un tamaño manejable.

3.    Establecer una prohibición hacia poseer, intercambiar, minar ó generar monedas que no sean las oficiales a partir de la fecha del fin de la amnistía.
El prohibir algo, no tiene sentido si no fuera posible llevar a cabo las medidas necesarias para asegurar que dicha restricción tiene posibilidades de ejecutarse. En este caso, estamos hablando de prohibir algo está fuera del territorio físico de los gobiernos; eso complica las cosas. No todos los países van ponerse de acuerdo tan fácil, ni van a sentirse cómodos que otro gobierno viole su soberanía actuando dentro de su territorio, aún y cuando sea a través de métodos cibernéticos. El problema, al igual que el internet, es global y debe atenderse de la misma forma. Con un país que se mantenga aislado, las criptomonedas, como las conocemos, podrían llegar a sobrevivir.

Los gobiernos mas vanguardistas hoy están reclutando ejércitos de “hackers” para defender a su país de ataques cibernéticos, así como para espiar y hasta inutilizar las computadoras de sus enemigos.  Aún y cuando las criptomonedas como el Bitcoin, hoy se encuentran completamente descentralizadas y su procesamiento está distribuido en miles de computadoras por todo el mundo, con un buen equipo de “hackers”, no es fácil, pero si factible neutralizarlas ó inutilizarlas. Se trata de una guerra.

El mecanismo podría ser el siguiente:
a.     Establecer una fuerza internacional para el cumplimiento de la ley, consistente en un ejército de “hackers” cuyas labores serán:
1.     Investigar y obtener la inteligencia necesaria para llevar a los infractores a la justicia.
2.     Atacar, neutralizar ó inutilizar por medio de distintas medidas cibernéticas a los sitios donde se lleven a cabo las labores “ilícitas” relacionadas con el manejo de criptomonedas, desde su generación hasta el intercambio entre particulares.
b.     Llevar a cabo bloqueos económicos, embargos, castigos ó penas a países que apoyen a los negocios que tengan que ver con el uso de criptomonedas prohibidas.

4.    Establecer una serie de criptomonedas oficiales y un gobierno basado en el blockchain.
Esto quiere decir que cada país se reserve la facultad de emitir las monedas de acuerdo a sus necesidades ó políticas particulares. 

Lo extraordinario de ésta tecnología, es que ahora se puede cambiar el esquema de gobierno por uno donde un algoritmo es el que se encarga de que las cosas funcionen como se estableció, solo que ahora sin pasar por los controles de la autoridad (porque por diseño, las cosas funcionan bien). Con el blockchain, a cada transacción, se le puede anexar toda la información que pueda ser útil, como por ejemplo un contrato, cuenta de banco,  título de propiedad del bien adquirido, fotografía, registro biométrico del propietario, domicilio físico, etc.. La inversión en acciones de empresas ó proyectos, así como el otorgamiento de créditos, registros médicos, multas y pagos de impuestos. Todo se puede transparentar con ésta tecnología, logrando, con esto, mucha mayor agilidad y seguridad.

Con la tecnología del blockchain, la disrupción es factible ya que se resuelven varios cuellos de botella existentes en los esquemas tradicionales. Con un buen diseño, se podría resolver muy bien el problema de tener que estar duplicando la misma información en varios lados, así como el del robo de identidad.

Este plan está concebido con el único fin de que los gobiernos acepten que el poder se le debe entregar de regreso a la ciudadanía, sin embargo, hay que tener mucho cuidado porque estas medidas se pueden confundir y usar para que los gobiernos actuales traten de perpetuarse, ahora con mayor fuerza y así seguir ejerciendo su poder sin llevar a cabo el cambio que es inevitable.

No es fácil que los gobiernos acepten ceder espontáneamente el poder, la historia lo ha demostrado. En la antigüedad algunos reyes tuvieron que ser decapitados por el pueblo para dar entrada a lo que durante un par de siglos se le llamó democracia.  Es muy probable que este plan no se lleve a cabo con la celeridad necesaria ó que se ejecute de manera parcial.

En cualquiera de los casos, finalmente somos nosotros, la sociedad, los que nos tenemos que organizar para desarrollar el criptogobierno y así dar paso a esta innovación disruptiva.

https://asipiensacarlos.blogspot.mx/
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lunes, 9 de octubre de 2017

Adiós a los Gobiernos; Viva la Gente y el Orden de la Libertad


Hay una maldición china muy peculiar que dice: "Ojalá vivas tiempos interesantes". Es de suponer que se refiere a que éstos traen consigo retos y problemas que atender. Nos guste o no, hoy vivimos tiempos bastante interesantes; tiempos de mucha incertidumbre y al mismo tiempo los más creativos de cualquier época dentro de la historia de la humanidad.

Dentro de los sucesos que estamos viviendo, hay unos que aparentemente no tienen nada que ver entre si, sin embargo, personalmente los veo íntimamente relacionados. Por ejemplo: Cataluña busca su independencia de España. Guatemala, Perú, Colombia y Brasil han encontrado finalmente la forma de juzgar y hasta encarcelar a sus gobernantes corruptos. Estados Unidos ha seleccionado, utilizando su sofisticado sistema democrático, de entre trescientos veinte millones de personas, a un tipo que no solo es una vergüenza para muchos, sino que evidentemente no es el mas capaz para gobernar. La misma suerte corre sobre México y muchos otros países que viven con un presidente cuyos niveles de aceptación están por debajo del 30%. Inglaterra ha votado por una separación del bloque europeo; en fin... ¿Será que como sociedad nos estamos volviendo cada vez mas exigentes? ó es que la forma como nos hemos organizado en los últimos dos siglos está llegando a su fin.

Hemos visto como varias estructuras, que hace muy poco tenían un tremendo poder, se están desmoronando. Por ejemplo, la industria de la música ya cambió por completo; hace tan solo un par de décadas, para que un músico pudiera difundir su creación, era necesario convencer al productor de discos. Imagino una fila de artistas esperando, con emoción, un turno para presentar su creación ante el productor que tenía el poder suficiente como para decidir que es lo que si y lo que no va a tener éxito. Hoy, al músico solo le basta subir su obra a Youtube, para que el público, por si mismo, decida si eso es lo que quiere o no disfrutar. Además, este último puede expresar, de distintas maneras que tanto valora la canción; todo esto, sin pasar por el criterio, gusto personal ó interés particular de un hombre ó empresa. El poder de una industria, pasa de una estructura piramidal, a una completamente horizontal donde el que produce y el que consume se conectan directamente, sin intermediarios. Ese esquema se llama peer-to-peer.

De la misma forma, las noticias, que antes eran monopolio de los medios, hoy se difunden desde el testigo presencial, directamente al auditorio, a través de las redes sociales. Ya no dependen de la agenda de las televisoras ni de la censura de los gobiernos. Ahora todos tenemos libertad de publicar nuestras experiencias, pensamientos, fotografías, poemas, artículos ó ensayos, permitiendo así, una mayor riqueza y democracia en las comunicaciones; cualquiera puede difundir el contenido que se le antoje y es el público ó audiencia, el que a través de sus visitas ó likes, “vota” por el mejor contenido. El esquema peer-to-peer resulta ser hoy, la verdadera democracia y es el nuevo orden que derriba estructuras.

Jamás imaginamos que el internet traería cambios tan profundos en nuestras vidas. Nos estamos reinventando y el poder ahora está en la gente. Somos nosotros mismos, las masas, los que le damos vida a plataformas como el Waze que nos dice por donde circular de manera eficiente, a Whatsapp y a Facebook que nos acerca con nuestro círculo social y a Twitter ó Snapchat que nos permite saber lo que está pasando en tiempo real y en cualquier parte del mundo. En vez de estructuras, ahora somos todos, con la ayuda de algoritmos, los que estamos al mando.

Me pregunto ¿Cuales son las estructuras piramidales que aún no se han desmoronado y que ya están siendo amenazadas? ¿Cuales son las que siguen? Veo a tres: en primer lugar, a los gobiernos, después a los bancos ó la industria financiera y  finalmente la medicina ó la industria de la salud. Me voy a enfocar en las primeras dos, los gobiernos y los bancos.

Hoy pagamos impuestos que, en teoría, deberían ser a cambio de educación, salud, seguridad, infraestructura y ayuda a los necesitados, recibiendo a cambio, escuelas públicas que no tienen precisamente fama de las mejores, una evidente inseguridad, servicios de salud pública dejan mucho que desear y a los mismos indigentes de siempre que viven de la caridad en las calles o pepenando en los grandes basureros de la ciudad como siempre lo han hecho. Me cuesta mucho trabajo creer que exista algún mexicano profundamente satisfecho, que se sienta orgulloso y verdaderamente representado por sus gobernantes.

Pero no estamos solos, por un lado, el 75% de los países, son democráticos, donde los pueblos eligen por si mismos a su propio gobierno y que, en teoría, debieran sentirse satisfechos de sus líderes (ellos los eligieron), pero la realidad es otra; la lista de países con una aceptación hacia sus gobernantes, de menos del 30%, es enorme. Entre ellos están los Estados Unidos, España, Portugal, México, Perú, República Checa, Grecia, Bulgaria, Bosnia, este último con una aprobación de apenas el 8%, por supuesto Venezuela y muchos más. Estamos viviendo una situación que me parece hasta absurda, donde vemos a algunos gobernantes que están en el puesto de mando, como consecuencia directa de un descontento generalizado hacia el sistema. Estados Unidos es el mejor ejemplo de a que me refiero: Trump preside al país mas poderoso del mundo, por los millones de inconformes que usaron su voto como una forma de protesta en contra del sistema. López Obrador tiene muchas posibilidades de llegar a ser presidente de México, por la mismísima razón. Este se valdrá del voto de los inconformes para llegar al poder. Mientras las estructuras burocráticas son una tremenda carga para los pueblos, los gobiernos incumplen con las expectativas de los ciudadanos; simplemente no ofrecen los servicios que se requieren. Pero aún así, éstos siguen vivos; yo diría que sobreviven a pesar de esta situación, porque el sistema les da, por si mismo, la fuerza suficiente, como para exigir el pago de impuestos y el monopolio para la emisión del dinero. La razón por la que funcionan tan mal, no es precisamente porque haya una mente estúpida ó malévola, encargada en cada uno de esos países, manipulando las cosas; es simplemente porque este mecanismo ya no funciona; es anacrónico, está agotado y por lo tanto está a punto de colapsarse para dar paso a un nuevo orden.

Por otro lado y de manera simultánea, la sociedad se está organizando cada vez con mayor éxito, con la ayuda de plataformas tecnológicas, para resolver problemas y ofrecer servicios que deberían estar dando los gobiernos. Cuando por las redes circula una causa y las masas se identifican, la ayuda resulta abrumadora. A mí, me parece que esto resulta mucho mas democrático que el poner una equis en un papel para elegir al partido que debiera gobernar.

Lo que acabamos de vivir en México con el sismo del 19 de septiembre, la forma en que se volcó la sociedad mexicana para ayudar, es un clarísimo ejemplo del poder que tiene el crowdsourcing. Pudimos ver, de primera mano, como la sociedad se puede organizar fácilmente y ser mucho mas fuerte que el mismo gobierno. La forma en que reaccionó la gente ante una situación crítica, es como para hacer temblar a cualquier estructura gubernamental que aún crea tener control sobre la gente. El hecho de que todos hayamos participado, además de reflejar nuestro espíritu de ayuda, también habla del cuestionamiento generalizado que tenemos sobre la capacidad de nuestro gobierno para reaccionar, con la velocidad y eficiencia necesaria para salvar vidas.

Las escuelas públicas y la estructura magisterial, no solo ha demostrado su corrupción, sino que además siguen atoradas en un sistema evidentemente anacrónico, mientras hoy, a través de cientos de plataformas como Khan Academy, se nos permite aprender de una forma mucho mas eficiente que asistiendo a la escuela para ver a un sujeto que viene a hablar sobre algún tema, que en el internet, está mejor explicado y además, directamente por el experto. No digo que las escuelas ya no sirven, simplemente deben reinventarse, pero a nuestro gobierno, no se le ve mucha capacidad de cambiar las cosas a la velocidad que se requiere.

Los cambios que hemos vivido en los últimos años, no son mas que una insinuación de lo que se prevé con el advenimiento del Bitcoin y en general de las criptomonedas. A través de algoritmos ó códigos de programación, que fueron generados y aprobados por una comunidad virtual, se decide de forma completamente transparente, cuanto dinero se va a producir y a quien se le va a entregar. Una forma absolutamente clara, en lugar de obedecer a intereses supuestamente económicos ó políticos y muchas veces bastante turbios. La mayor cantidad de dinero tradicional que se emite hoy en el mundo, es para salvar a los bancos en quiebra, financiar guerras y mantener estructuras burocráticas; todo esto a costa de los ahorradores. Con las criptomonedas esto puede cambiar.

De la misma forma en que las redes sociales, derribaron los medios al permitir la comunicación directa entre la fuente y el público, ahora las criptomonedas, que permiten el pago peer-to-peer sin pasar por los bancos para intermediar las operaciones, ni de gobiernos para emitir la moneda, están amenazando a las estructuras financieras y a los mismísimos gobiernos como los conocemos. Hoy todas las operaciones financieras, excepto los pagos en efectivo, son ejecutadas por los bancos, que cobran una comisión por cada peso que pasa por sus manos y son reportadas a los gobiernos para el cobro de los impuestos. Con el Bitcoin esto ya no pasa; el uso de las monedas virtuales, es como el efectivo, pero con la posibilidad de pagos a distancia y sin tener que guardarlo debajo del colchón.

Queda por presenciar que tan larga ó violenta será la agonía de los bancos y los gobiernos. ¿Se defenderán? ¿Se resistirán? ó los tomará por sorpresa. ¿Como serán los nuevos bancos y como nos gobernaremos? Las señales de que se están sintiendo amenazados, ya las estamos viendo. Ministros de economía como el de Rusia, así como el C.E.O. de JPMorgan han llamado al Bitcoin como un fraude (desacreditar es muchas veces la primera reacción en contra de una amenaza), sin embargo, Cristina Lagarde, directora del FMI, en Inglaterra, el pasado septiembre del 2017, advirtió que el futuro de la economía mundial ya no está en los bancos centrales ni en el sistema financiero como lo conocemos y que el Bitcoin tiene tanto futuro como el internet mismo. Me pregunto si los gobiernos y los bancos tendrán los medios para evadir el destino vivido por las disqueras ó las televisoras que en su momento fueron también poderosísimas.

Supongamos que los bancos y los gobiernos siguen el mismo destino que otras industrias; donde los monopolios, las estructuras piramidales y los procesos burocráticos, se reconvierten a una estructura horizontal, completamente democrática, eficiente y en la que las partes se conectan sin intermediarios, entonces, los bancos, como los conocemos, desaparecerán, dando espacio para un nuevo orden financiero donde los pagos serán directos entre las partes a través de Bitcoins ó algúna otra moneda virtual. Los créditos serán también directos entre grupos de inversionistas que son los que tienen el dinero y por otro grupos de emprendedores que lo van a trabajar, organizados por una plataforma virtual y con contratos virtuales embebidos dentro de las mismas criptomonedas. Una moneda virtual que ya contempla dichos contratos es el Ethereum, pero pueden surgir otras. Hoy ya existe el crowfunding así como grupos de ahorro y crédito.

Es de suponer que los gobiernos seguirán perdiendo popularidad; si es así, poco a poco irán cediendo el paso a estructuras mas esbeltas y locales, sin el monopolio de emitir dinero y donde la sociedad misma avanzará en la forma de organizarse para resolver por si misma sus problemas de una manera mas eficiente. La mayoría de los servicios que hoy pseudo-ofrecen los gobiernos, serán suministrados por privados independientes ó algoritmos computarizados.

La época del Renacimiento, la Edad Media ó la Revolución Industrial, fueron relatadas por historiadores, muchos años después de que ocurrieron. Hoy estamos presenciando la historia mientras acontece; somos protagonistas y al mismo tiempo observadores de los cambios. A diferencia de toda la historia previa de la humanidad, ahora no solo nos toca convivir con el caos que se genera mientras sucede el cambio, sino que además, podemos observar el proceso desde la primera fila.

Sin duda, tiempos interesantes. Me entusiasma vivirlos; quiero presenciar el desenlace.


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